Un maestro dijo a sus discípulos: “Un mono borracho se tambaleaba de un árbol a otro; tropezó y se cayó dentro de un nido de escorpiones que le hormigueaba y le picaban por todas partes. El mono chillaba y saltaba de rabia y de dolor.
¿A qué se parece el mono?
Los discípulos no acertaban a responder. Finalmente el maestro explicó: “La mente humana es tan inquieta como un mono embriagado por el vino del deseo, corriendo ciegamente de un placer al siguiente. Aguijoneado por los escorpiones de la envidia, el desprecio y el orgullo, estalla con furioso odio.
Así los hombres más grandes de la tierra son aquellos que han conquistado su propia mente”.
¿Qué es meditación?
Meditar es en principio “concentrar”. Entonces si nos concentramos en algo estamos meditando? No necesariamente. La concentración en un objeto, pensamiento o idea es el primer paso para la meditación.
Pero, la meditación es ir mucho más allá del pensamiento, yendo de la mente personal hacia la mente universal, del pensamiento hacia la sabiduría, de la inarmonía a la armonía, de la infelicidad a la felicidad. El estado de meditación no es un producto instantáneo, hasta nos puede llevar años si la práctica es discontinuada. El profundo estado de meditación −de Gracia Plena- se logra con entrenamiento y práctica constante.
Meditar es alinear nuestros cuerpos (físico-emocional-psíquico) a la Conciencia Cósmica Universal. El sendero para elevarme y unirme a esa Conciencia Universal es la mente. Cuanto más calma esté la mente, más allanado estará el sendero.
Pero al comienzo, cuando nos sentamos a meditar la mente se “enloquece”. Surgen muchos pensamientos, y viajamos de una idea en otra, los sonidos interrumpen, y cualquier excusa es buena para perder la concentración interna. Además, pareciera que el cuerpo no quiere quedarse quieto, y como si todo esto fuera poco, duele!. Duelen las piernas, la espalda, el cuello... Así en los comienzos, cuando nos levantamos luego de intentar meditar, pareciera que no hemos logrado nada, y que nada ha pasado. Pero no es así. Son los primeros pasos para el entrenamiento del cuerpo y de la mente. Por medio de la práctica constante, la capacidad para mantener fija la mente, aumenta. Luego de algún tiempo, podemos mantener fija la mente en nuestro objeto de meditación y así llegaremos a un profundo estado de meditación convirtiéndonos en una unidad con la inconmensurable Fuente de Toda la Existencia.
“La meditación −aquella ciencia cuyo objetivo es la realización de Dios- es la más práctica de todas las ciencias del mundo. (...) El propósito fundamental de la meditación es tomar conciencia de Dios y de la eterna identidad del alma con El.”
Paramahansa Yogananda
Meditaciones Metafísicas
ALGUNOS PRECEPTOS FUNDAMENTALES EN LA PRÁCTICA DE LA MEDITACIÓN
LOS BENEFICIOS... INNUMERABLES
Estos son sólo algunos de los beneficios que se logran con la práctica regular de la meditación:
Es anti estrés por naturaleza propiciando las ondas cerebrales de tipo alpha trayendo la calma y la armonía.
Mejora todo el sistema respiratorio y cardio-vascular oxigenando y equilibrando su funcionamiento.
Mejora el rendimiento físico y mental propiciando mayores rendimientos en los estudios, trabajo y competencias deportivas.
Incentiva la creatividad, la inventiva y la inspiración para científicos, escritores y compositores.
Conecta con la alegría y la profunda paz interna.
Armoniza el entorno familiar y personal en la medida que la energía que se crea durante el proceso envuelva a sus seres cercanos al ser bien orientada.
Es el camino para la iluminación.
TÉCNICAS
Un punto importante a tener en cuenta respecto de las técnicas es que son simplemente eso: “técnicas”, es decir son modos diferentes para llegar a la meditación, no son la meditación en sí misma. La meditación profunda es una sola: la unión con Dios, la fusión con la Unidad Cósmica, la no dualidad.
Antes de describir las técnicas, veremos algunas recomendaciones generales a tener en cuenta durante el proceso de meditación:
No pelearse con los pensamientos y/o imágenes que aparecen. Dejar que transcurran, volviendo lentamente a centrar la atención en el objeto de concentración (vale decir, la respiración, la luz, la paz, etc.).
No levantarse de golpe al terminar una meditación, puede causar mareos u otros malestares. El nuevo contacto con el entorno debe ser siempre lento y armonioso.
Tiempo recomendado: 2 veces al día 15 o 20 minutos cada vez, al comienzo. Luego el tiempo va aumentando en función de la práctica y la necesidad individual.
Todas las técnicas para entrar en estado meditativo requieren de una relajación inicial . Un buen modo de relajar cuerpo y mente es utilizar la respiración como referente. En la exhalación quitamos todas las tensiones (mentales-emocionales-físicas) y en la inhalación nos llenamos de paz. Podemos ir observando y aflojando cada parte del cuerpo, manteniendo siempre la espalda derecha. Y luego utilizaremos la técnica que más afín sea a nuestras necesidades espirituales o a nuestro momento evolutivo.
La postura será sentados con la espalda derecha , piernas cruzadas o bien, glúteos sobre talones en posición arrodillada. Lentamente y con la práctica iremos abandonando el apoyo en la pared, para quedar simplemente con una manta debajo del cuerpo y podría ser un pequeño almohadón para levantar la zona del cóccix.
(La postura y los mudras tienen descripción en el apartado siguiente).
POSTURAS PARA MEDITAR
Siddhasana
Postura del adepto:
sentado en el suelo, doblar la pierna izquierda y colocar el talón en el
perineo, espacio entre ano y genitales. Doblar la pierna derecha y colocar el
talón sobre el hueso púbico justo encima de los genitales. Mantener el cuerpo erguido y colocar las manos sobre rodillas.
Padmasana
Postura del loto: sentado en el suelo, doblo la pierna izquierda y coloco el talón en el
perineo, espacio entre ano y genitales. Doblo la pierna derecha y coloco el
talón sobre el hueso púbico justo encima de los genitales. Mantener el cuerpo
erguido y colocar las manos sobre rodillas.
Sukhasana (Postura fácil):
Sentarse solamente cruzado de piernas, no importa cual de las piernas se doble primero.
Vajrasana (Postura de rodillas):
Con las rodillas juntas, sentarse sobre talones. Los empeines se apoyan sobre el piso; al principio puedo ayudarme y poner un almohadón en el espacio que hay entre glúteos y talones.
Nota:
También puedo practicar sentado en una silla con un respaldo derecho hasta adquirir flexibilidad. Las posturas anteriores se pueden comenzar con la ayuda de la pared y apoyarse, hasta encontrar un equilibrio perfecto, y prescindir de la misma.
YOGA GURU : FUNDIRSE CON LA MENTE DE SABIDURÍA DEL MAESTRO
Todos los Budas, Bodhisatvas y Seres Iluminados están presentes en todo momento para ayudarnos, y todas sus bendiciones se enfocan directamente hacia nosotros a través de la presencia del maestro.
Todo lo que tenemos que hacer para recibir ayuda directa es pedirla. También lo dijo Jesucristo: “pedid, y se os dará, golpead y se os abrirá”. Y tal vez no se trate de pedir “esto” o “aquello”, sino de pedir humildemente ayuda para liberarnos del samasara, de la oscuridad de la cadena de apegos del mundo, pedir desde lo más hondo del corazón la ayuda de los seres iluminados, pedir purificación y curación, pedir poder comprender el sentido de nuestro sufrimiento y poder transformarlo, pedir el conocimiento profundo de la naturaleza de la mente que se produce al fundirse con la inmortal mente de sabiduría del maestro.
Dice Sogyal Rimpoche que par invocar la ayuda de los seres iluminados, para suscitar devoción y conocer la naturaleza de la mente, no existe ninguna práctica más rápida, más conmovedora ni más poderosa que el Yoga Guru. Esto sería la unión con la naturaleza del Guru, en tanto Guru significa “el que libera de la oscuridad”. Fundir la mente con la mente del Guru es como hacerlo con la mente de todos los maestros, budas, bodhisattvas... es fundir la mente y el corazón con la verdad y la encarnación misma de la Iluminación.
Para esta práctica se puede invocar cualquier ser iluminado, santo o maestro de cualquier religión o tradición mística que nos despierte devoción, tanto si la figura elegida está viva como si no.
Esta práctica se compone de 4 fases: la invocación, fundir la mente con el maestro por medio de la esencia de su corazón, el mantra; recibir la bendición o transmisión de poder; unir la mente con el maestro y reposar en la naturaleza de la mente universal.
1) La invocación
Me siento en silencio y quietud. Desde el fondo de mi corazón invoco en el cielo ante mí la encarnación de la verdad en la persona de mi maestro o maestra, o de un ser iluminado.
Lo visualizo como si estuviera vivo ante mí, radiante y translúcido como un arco iris. Siento, creo, con toda mi confianza que todas las bendiciones y cualidades de la sabiduría, la compasión y el poder de todos los budas y seres iluminados, están encarnados en él o ella.
Si no puedo visualizar ningún maestro en particular, simplemente veo un Ser de Luz frente a mí. Lo más importante es sentir la presencia en el corazón y saber que esa presencia encarna todas las bendiciones.
Lo llamo interiormente con todas mis fuerzas: “Ayúdame ahora. Cuida de mí. Lléname con tu gozo y energía, tu sabiduría y tu compasión. Bendíceme la mente, inspírame comprensión”.
2) Fundir la mente con el maestro por medio del corazón; profundizar la bendición.
Fundo mi mente con la del maestro por medio del mantra de su corazón. Podría ser por ejemplo: Guru Om, Baba Nam Kevalam, Jesús en vos confío, etc. Siento que el sonido del mantra recorre todo mi ser y me va fundiendo con toda la sabiduría y amor infinito de mi maestro.
Ofrezco mi corazón y mi alma con ferviente y concentrada devoción hasta fusionarme con la mente de mi maestro.
A esta parte es a la que dedico más tiempo en la práctica.
3) La transmisión de poderes
Primero imagino que de la frente del maestro brota una luz deslumbradora de color blanco cristalino o violeta que entra en mi ajna cakra, y me llena todo el cuerpo. Esa luz representa la bendición del cuerpo de todos los budas y maestros, limpia todo el karma negativo acumulado, purifica los canales psicofísicos, me abre al conocimiento y me abre a la energía compasiva de la naturaleza de la mente que se halla en todas las cosas.
De la garganta del maestro sale un brillante chorro del luz azul que va hasta mi garganta, al vishudda cakra y me llena el cuerpo entero. Esta luz representa la bendición del habla de todos los maestros, limpia todo el karma negativo en relación las palabras dañinas, purifica el aire interior del sistema psicofísico, me transmite poder para la práctica del mantra y me abre al conocimiento y resplandor de la naturaleza de la mente.
Del corazón del maestro brota un chorro de luz rosa o azul, que va hacia mi centro de energía del anahata Cakra, y me llena el cuerpo entro. Esta luz representa la bendición de la mente y del amor de todos los maestros, limpia el karma negativo de los pensamientos y sentimientos dañinos, purifica la esencia creativa, y me abre al conocimiento y la experiencia de la pureza primordial de la esencia de la naturaleza de la mente.
Imagino ahora que miles de rayos de luz se proyectan desde mi maestro hacia mí, me penetran, purificándome, sanándome, bendiciéndome, transmitiéndome sus poderes y plantando en mí la semilla de la iluminación.
4) Reposar en la naturaleza de la mente
Ahora, permito que el maestro se disuelva en luz y que se haga uno conmigo. Reposo en el calor, la gloria y la bendición de mi naturaleza absoluta.
Reconozco que la naturaleza de mi mente es el maestro absoluto, donde están todos los seres iluminados.